
Mírame y esquiva cuanto puedas
que no buscaré tus ojos,
mírame y contempla las hormigas
que son de mi pupila amigas.
Mírame con los verdaderos ojos
los que se revelan en tus pasos
y que se han cegado.
Acércate y percibe lo que soy
No intentaré palpar tu piel
ese poco espacio habrá de ser suficiente
entre el cazador y su presa,
te cautivaré a pesar de ti,
al final me reconocerás
y mirarás a las hormigas
como gotas de lluvia…
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